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Tantrismo: orígenes y notas históricas

Entre el 3000 y el 1000 a.C. existía en el valle del Indo un pueblo de cultura matriarcal, los Harappeos, que tenía una verdadera cultura del placer: cada casa tenía, en la sala, una gran cama, llamada de la dueña de la casa; era más alta que las otras camas y la mujer celebraba allí el acto amoroso con el hombre que elegía mientras todos los demás hombres, niños, sirvientes, amigos pasaban delante, porque la sala se encontraba justo en la entrada de la casa.
El Tantra encuentra sus raíces históricas y culturales precisamente dentro de esta sociedad, donde la sexualidad era consciente y sana. El Tantra es la disciplina de la sexualidad consciente en la que la energía sexual impregna los estados meditativos, focalizándose en los núcleos del hombre y la mujer, y dando esa carga que hace tan fuerte el amor y la meditación. Por esto sus técnicas fueron pronto adoptadas por los yoguis indios en el Kundalini Yoga y por los budistas tibetanos en el Vajrayana.

 

El término Tantra (propiamente "trama de un tejido") significa libro doctrinal y los Tantras son una serie de libros sagrados, de origen extravédico pero de algún modo conectados con los Vedas, elaborados por numerosos autores, muchos de ellos desconocidos, en un periodo que va desde los primeros siglos de la era común hasta casi nuestros días.
Las relaciones que existen entre Tantra y Veda son extremadamente complejas y los seguidores del tantrismo son a menudo acusados de heterodoxia por los partidarios del sistema védico-brahmánico (brahmanismo, hinduismo), aunque los Tantras y los Vedas tienen varios factores en común, como el simbolismo del lenguaje y la interiorización del sacrificio tal como se ha ido delineando en las Upanishad.
Además, algunas prácticas rituales védicas continuaron en el Tantra, como el uso de ciertos utensilios y de ciertas fórmulas sagradas. Aunque los Vedas contienen algunos elementos que reaparecen posteriormente en las fuentes tántricas, los Tantras tienen origen en antiguas tradiciones, no sistematizadas, yóguicas, mágicas, astrológicas, erótico-religiosas y ritualísticas provenientes de una cultura arcaica propia de las poblaciones autóctonas con economía agrícola preexistentes a la llegada de los arios y en contraste con el pastoralismo védico. Tales poblaciones adoraban a la Gran Madre y tenían cultos de fertilidad y prácticas sexuales ritualizadas. El origen del tantrismo se conecta con el del shaktismo y debe identificarse en los textos tántricos más antiguos que se distinguen en: Tantra hindú, existentes desde el siglo V d.C. (Samhita visnuita de la escuela "Pancaratra" y Agama shivaíta), y Tantra budistas, datables a partir del siglo III d.C., aunque la tradición tibetana los sitúa a inicios del siglo VII d.C.
 

Algunos Tantras shivaítas fueron veneradas fuentes de inspiración para Abhinavagupta (siglo XI d.C.) y para otros autores de la escuela de Cachemira. Son de carácter místico-filosófico y se distinguen de los Agama y de las Samhita, predominantemente de tipo ritualístico-disciplinar para la adoración común. El desarrollo del tantrismo, sobre todo del budista, parece haber recibido fuertes estímulos del patrocinio real tanto en la India como en el Tíbet. A su vez, el patrocinio budista sirvió de estímulo indirecto para las escuelas del tantrismo hindú. Alrededor del siglo X d.C. fue máximo el desarrollo en las escuelas, doctrinas y rituales tántricos, así como la fusión entre las culturas religiosas de la tradición hindú y los elementos del tantrismo. Desde este periodo el tantrismo está regularmente atestiguado por numerosas fuentes. Entre los templos más famosos para la adoración de las divinidades tántricas en la India, el Vaital Deul (siglo VIII d.C.), el Varahi (siglo X d.C.), ambos en Orissa, y el Templo de las Yogini de Bheraghat (siglo X d.C.). La iconografía de estos y otros centros de culto es de gran interés y testimonia la moda, en boga en la época y no limitada al tantrismo, de las esculturas eróticas.

Un renovado interés por el tantrismo se manifiesta hacia finales del siglo XVIII, mientras que en épocas anteriores tuvo que luchar contra movimientos religiosos rivales como el renacimiento visnuita del siglo XV, que dio a su vez lugar a una particular forma de tantrismo llamada "Sahajiva", hoy seguida por la comunidad de los Baul. El pensador moderno más importante influenciado por el tantrismo fue Aurobindo Ghose y entre sus gurús tántricos vivos figuran nombres famosos en el mundo de los intelectuales indios.


 

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